
En el ocaso…
Hace unos días, durante un vuelo que tomé, pude observar lo que fue una mujer con una historia, con anhelos, con afectos, con sueños, con

Hace unos días, durante un vuelo que tomé, pude observar lo que fue una mujer con una historia, con anhelos, con afectos, con sueños, con

Cuando nuestro cabello comienza a pintar canas, el cuerpo a rechinar dolorosamente, el ímpetu físico o anímico a declinar y preferimos más el plan casero sobre el aventurero, nuestras alarmas internas comienzan a encenderse para revelarnos esa -algunos dirán- cruda realidad: enfrentarnos a nuestro propio envejecimiento.

La referencia a nuestras madres es irremediable en cualquier sentido, ya sea que representen una influencia inquebrantable o un conflicto constante en nuestras vidas. Lo

Hace unos días, durante un vuelo que tomé, pude observar lo que fue una mujer con una historia, con anhelos, con afectos, con sueños, con

Cuando nuestro cabello comienza a pintar canas, el cuerpo a rechinar dolorosamente, el ímpetu físico o anímico a declinar y preferimos más el plan casero sobre el aventurero, nuestras alarmas internas comienzan a encenderse para revelarnos esa -algunos dirán- cruda realidad: enfrentarnos a nuestro propio envejecimiento.

La referencia a nuestras madres es irremediable en cualquier sentido, ya sea que representen una influencia inquebrantable o un conflicto constante en nuestras vidas. Lo